- Imagen cortesía de FCA / Image courtesy of FCA

Este 2019 está siendo un año muy especial para los fabricantes de coches. Y es que, no en vano, muchos de ellos celebran ya una trayectoria en números redondos. Muchas décadas contemplan este invento que tanto nos apasiona, lo que se nota en la cantidad de ‘velas’ que algunas marcas han de soplar en sus tartas de cumpleaños. Si no, que se lo digan a las ya centenarias Citroën y Bentley.

En estos días, en la italiana región del Piamonte, otra firma acaba de conmemorar su 70 aniversario. Se trata de Abarth, el mítico preparador siempre ligado al Grupo Fiat y sus modelos más ‘guerreros’. A modo de celebración -y junto a una pequeña puesta al día de su 595-, el ayuntamiento de Turín ha inaugurado una calle con el nombre de su fundador, Carlo Abarth.

Al otro lado de los Alpes

La apasionante historia de este personaje no comienza en la Península Itálica… sino un poco más arriba en el mapa. Carlo Abarth nace en Austria en 1908, bajo el nombre de Karl Albert Abarth. Y desde bien temprano, empieza a demostrar la faceta que le hará famoso: cuenta la leyenda que, ya con once años, ideó un sistema de transmisión por correas para lograr que su triciclo fuese el más rápido.

Consagrado, pues, a la velocidad, el joven Abarth comenzaría por dejar una profunda huella en el mundillo de las carreras de motos. No sólo por sus triunfos en toda prueba en que participaba, sino también por su eterna búsqueda de desafíos. En 1934 -a lomos de una motocicleta con sidecar- llegó a recorrer los 1.367 km que separan Viena de Ostende… batiendo en duelo al popular tren Orient Express.

Pronto las dos ruedas dejarían de saciar su ‘hambre’, pasando a centrar su interés en las cuatro tras la Segunda Guerra Mundial. En Merano -al abrigo del Tirol italiano-, y con la colaboración de una leyenda como Tazio Nuvolari creó Cisitalia, un constructor artesanal que pretendía unir la perfección técnica germana -gracias a ser franquiciado de Porsche– con la belleza de los diseños italianos.

Aquella aventura terminó de manera desastrosa, pero ello no desanimó a nuestro protagonista. Volvería a intentarlo, con todo su ser. Hasta tal punto que, a partir de entonces, todas sus creaciones lucirían la expresión más pura de su espíritu: su signo zodiacal. Un escorpión que -desafiante- exhibía su aguijón como advertencia para sus enemigos.

«Il cuore ha sempre raggione»

Bajo este símbolo fue fundada, en 1949, la compañía que lleva su nombre. En un principio, Abarth compaginó la competición con la industria auxiliar. A pesar de no ser un ingeniero ‘de carrera’, Don Carlo -ahora y para siempre, tras adquirir la nacionalidad italiana- demostraba poseer un talento innato para mejorar cualquier componente mecánico de un coche. En poco tiempo, la especial 'voz' de sus sistemas de escape se dejaba oír en cada rincón del país.

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Había nacido la ‘filosofía Abarth’, potencia y ligereza sobre una base que casi podría calificarse como mundana. Y es que, desde 1952, muchas de sus obras tomaban la base de los productos Fiat de la época. Pequeños, livianos y con las ruedas en las esquinas, los conceptos de Dante Giacosa parecían hechos a la medida de estas ideas. Así, tras pasar por su taller, el 600 se convertía en el 850TC, temible en cualquier tramo de rallys. Y, desde 1957, el aún más diminuto 500 se despojaba de todo lo que tenía que ver con la ‘dolce vita’ para transformarse en el ‘bárbaro’ 595. Ambos permitieron a toda una generación de entusiastas dejar de soñar… y ponerse a la altura de sus ídolos del asfalto.

Su máximo exponente lo encarnaron los prototipos ‘cazarécords’, como el 750 Bertone. Con él logró -en el óvalo de Monza- una velocidad media de 155 km/h, en una distancia de 24 horas. Después de esta hazaña, aún quedarían otras 132 por realizar con éxito.

Imagen cortesía de FCA / Image courtesy of FCA

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En 1979 nos dejaría el hombre, pero su legado prevalecería. En la forma de bestias de la competición como el 124 Spider, el 131, los Lancia Stratos y 037… En la forma de versiones ‘picantes’ de utilitarios como el Fiat Ritmo o el Autobianchi A112. Y, también, en forma de triunfos internacionales como el título de campeón del Intercontinental Rally Challenge para el Grande Punto S2000. Ahora, a todo aquello se une una calle que -además- conduce hasta la puerta del actual museo ‘Heritage Hub’ de FCA. Sin duda, un genial reconocimiento a quien tanto hizo por llenarlo de historia.

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